Si reservas tu vuelo a Róterdam en junio, julio, agosto o septiembre, tendrás la garantía de disfrutar de temperaturas agradables. Durante estos meses los días son luminosos, largos y soleados y te permitirán descubrir sus lugares de interés en manga corta, tomar algo en una de las numerosas terrazas que se instalan o darte un baño.
En primavera, Róterdam es una explosión de color y flores, ya que es el momento en el que florecen los narcisos y los tulipanes. Las temperaturas son muy agradables, permitiéndote recorrer la ciudad desahogadamente.
Si eres un amante de los paisajes blancos, de los deportes de invierno y de las tradiciones navideñas europeas, no dudes en viajar a Róterdam en noviembre y diciembre.
En otoño, una luz anaranjada envuelve la ciudad, imprimiendo un halo muy bohemio a sus calles, y los espacios verdes se visten de colores ocre, lo que te permitirá disfrutar de una imagen de postal o contemplar atardeceres muy especiales. Las temperaturas son frescas y favorecen que el pannenkoek neerlandés caliente esté mucho más rico.
Siempre es un buen momento para hacer una visita a esta ciudad de moda neerlandesa. ¿Nos vamos?