La capital galesa es uno de los destinos de moda, rebosante de atractivos, de lugares de interés y de planes para disfrutar. Si quieres empezar por adentrarte en su historia, acércate, tras aterrizar tu vuelo a Cardiff, al castillo. Su arquitectura combina pinceladas góticas, medievales y victorianas, está recorrido por una muralla romana e integrado por impresionantes salas, por el alcázar medieval, la torre del Reloj, los refugios antiaéreos de la Segunda Guerra Mundial y la Gran Torre. Cerca de este se encuentra el Museo del Soldado de Gales, que está consagrado a la historia de la ciudad.
El Museo Nacional, un plan imprescindible que hay que hacer en Cardiff, contiene una extensa colección de obras, aunque las más destacadas son las de Monet, Van Gogh, Cézanne y la de cuadros impresionistas y posimpesionistas.
En el parque de Bute, disfrutarás de la madre naturaleza, de bonitas vistas al castillo o de un té en Pettigrew’s Tea Rooms y podrás subirte al barco que recorre el río Taff, entre una suerte de fábricas de cerveza, puentes y naturaleza salvaje, hasta la bahía de Cardiff. Una vez en esta, hallarás el Millenum Center, donde se suceden los espectáculos de ópera, danza o teatro, el Senado y la iglesia de ladrillo rojo.
El ambiente nocturno de Cardiff es muy animado y se vuelca con la música en directo y el buen rollo, siempre regado con la mejor cerveza local. The Globe o Full Moon son algunos de los locales imprescindibles.
En Cardiff, el deporte forma parte de su cultura, como buena cuenta de ello da el Millennium Stadium, el gran templo del fútbol y rugby, donde se dan cita los hinchas más incondicionales.
No dejes de visitar Civic Center, el edificio del ayuntamiento, cuyo bello diseño neoclásico recuerda al de Washington D. C. En sus jardines disfrutarás de un rato de esparcimiento y repondrás fuerzas para continuar con tu escapada.
Cardiff, la ciudad con más encanto de Gales, conquista a todo el que la pisa. Si buscas un amor a primera vista, viaja a Cardiff.